El espiritismo, la tabla de la oui-ja
Siendo una adolescente me encantaban todos los temas de espiritismo.
Yo y mis compañeros de curso, tendríamos unos 15 años, nos buscábamos los lugares más tétricos para juntarnos y practicar con la tabla de la oui-ja.
Es un tablero escrito con las letras del abecedario, los números de 0 a 9 y escrito un Si y un No. En él se pone un vaso o cualquier cosa que nos sirva para poder señalar las respuestas a las preguntas que le vamos a formular.
Las sesiones las solíamos hacer a escondidas, de aquellas estudiaba en la Antigua Universidad Laboral de Gijón, donde sobraban los lugares escondidos y tranquilos donde nadie nos molestaba y resultaban perfectos para crear el ambiente que necesitábamos.
Siempre éramos más de tres, pues teníamos entendido que así debía de ser para que el vaso se moviese, y siempre conseguíamos nuestro objetivo, hablar con los espíritus.
Recuerdo, como si fuese ahora mismo, un día en que uno de los chicos, que me acompañaba en una de las sesiones, comenzó a comportarse extraño, no parecía él, tenía la mirada perdida, no contestaba a lo que le preguntábamos, primero lo tomamos a broma, pensamos que nos engañaba haciéndonos creer que estaba poseído, pero la cosa no paraba, al día siguiente, cuando lo vimos en clase, aún absorto, parecía que no estuviese despierto a pesar de tener los ojos muy abiertos, caminaba como un zombi y no nos atendía a nada de lo que le hablábamos, nos entró mucho miedo, no sabíamos que hacer, nos sentíamos culpables de lo que estaba ocurriendo y no teníamos ni idea de cómo ayudarlo.
No recuerdo muy bien quien de nosotros porpuso volver a juntarnos a todos los que habíamos estado en la sesión de oui-ja en la que nuestro compañero había entrado en aquel trance, volver a repetir todo y pedirle al espíritu del vaso que saliese de nuestro amigo. Así se hizo y pudimos recuperarlo.
Ahora pienso en ello y me pregunto, ¿es cierto que había un espíritu en el vaso? ¿Puede nuestra mente ser tan fuerte que pudo provocas aquella situación?
No tengo las respuestas, pero algo existe, tengo claro que no movíamos conscientes el vaso, ya fuese un ente del más allá o la fuerza generada por nuestras mentes unidas, pero ese vaso se movía sin que nosotros apenas lo tocásemos.
Toda esta historia que os he contado se ha revivido en mi cabeza gracias a un artículo que he leído en la revista Enigmas, tambien podeis verlo en
http://www.akasico.com/noticia.asp?ref=1796
Tags: Espiritismo, más allá, mente, oui ja, sesiones, vasoArtículos Relacionados:
Las hermanas Fox, el señor pezuñas y el espiritismo
Todo sobre el Espiritismo y la Reencarnación
La verdadera historia del exorcismo de Anneliese Michel
Vídeo del caso de Vallecas, Estefanía Gutiérrez Lázaro y la tabla de la ouija
Los fantasmas de la antigua Universidad Laboral de Gijón, España

Blog compatible con Dispositivos Móviles.
k edad tiene (he editado el comentario para quitarte el correo y que nadie lo pueda coger, siento si te molesta, no ha sido con otra intención, un saludo)